Los cristales gigantes de Naica son cristales de la variedad de yeso conocida por el nombre de selenita. El yeso es sulfato cálcico dihidratado, es
decir es un cristal formado por moléculas de sulfat de calcio y de agua. Los cristales puros son transparentes e incoloros, pero cuando tiene inclusiones sólidas de otros minerales, fundamentalmente de óxidos de hierro o de manganeso, o también de arcillas, se colorean. El lustre o brillo del yeso es técnicamente subvitreo. Debido a millones de microinclusiones fluidas el yeso muestra un brillo de luz de luna. Para que se hagan una idea, es algo similar al aspecto de una barra de hielo.
El yeso es un mineral blando, en el sentido mineralógico, es decir que se raya muy fácilmente, incluso con la uña. En las escala de dureza de Mohs tiene una dureza 2 sobre 10. Si usted pasa su uña sobre un cristal de selenita lo rayará y la raya, es decir, el polvo que se forma al rallar es blanca. Por esa razón, cuando visite Naica o cualquier otro yacimiento o Museo de Historia Natural con cristales de selenita, por favor, no toque los cristales. Tampoco los golpee porque los cristales son frágiles y quebradizos con una rotura fibrosa, astillada, como la que tiene una rama de un árbol cuando se rompe. Este tipo de rotura está ligada a la
forma de crecer los cristales, pero se necesitan conocimientos mas avanzados para explicar ese detalle.
Una propiedad muy característica del yeso es que es exfoliable. Eso significa que se puede separar en hojas finísimas o en láminas, como por ejemplo lo hace la mica.